Durante años, la recirculación se entendió como una alternativa secundaria. La solución para viviendas sin salida de humos o para reformas donde simplemente “no quedaba otra”.
Pero la cocina ha cambiado. Y con ella, también la forma de entender la extracción.
Hoy, muchos proyectos contemporáneos apuestan por sistemas de recirculación incluso pudiendo instalar una salida al exterior. No por obligación, sino porque en determinados contextos tiene más sentido.
Especialmente en cocinas abiertas, viviendas muy eficientes energéticamente o espacios donde la integración visual y el confort han pasado a ser prioritarios.
Porque la extracción ya no se valora solo por su capacidad de eliminar humo. También influye en cómo se siente la cocina mientras se utiliza.
Cuando una campana expulsa aire constantemente al exterior, la vivienda pierde temperatura climatizada. En invierno entra aire frío. En verano, caliente. Y en las viviendas actuales, cada vez más aisladas y herméticas, eso se nota mucho más que antes.
Por eso, en proyectos Passivhaus o de alta eficiencia energética, la recirculación ha dejado de verse como una limitación y ha empezado a entenderse como parte del equilibrio del espacio.
Pero no todo se reduce a eficiencia
También hay una cuestión estética y arquitectónica. La recirculación permite instalaciones limpias, menos condicionantes técnicos y una amplia variedad de soluciones de extracción integradas de forma natural en el conjunto de la cocina.
Campanas de techo, sistemas de superficie o soluciones prácticamente invisibles empiezan a tener sentido precisamente porque la cocina ya no se diseña como un espacio aislado, sino como parte de la vivienda.
Y, por supuesto, la tecnología también ha cambiado.
Durante mucho tiempo, hablar de recirculación implicaba asumir olores persistentes o una menor eficacia. Pero los sistemas actuales han evolucionado enormemente. Soluciones como los filtros de plasma, textiles, cubos cerámicos o el carbón activo permiten tratar la calidad del aire de una forma mucho más avanzada y eficiente que hace unos años.
En Frecan, esta evolución se desarrolla a través de FrecanAir: un conjunto de soluciones de recirculación pensadas para adaptarse a distintos tipos de cocina, estilos de vida y necesidades de instalación.
Porque al final, no se trata de decidir qué sistema es “mejor” de forma absoluta. Se trata de entender cómo se va a utilizar la cocina, qué tipo de vivienda es y qué experiencia se quiere conseguir en el espacio.
Y en muchos proyectos actuales, la recirculación ya no es una renuncia.
Es directamente la opción que mejor encaja.
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